mayo 09, 2013

"Perfectamente alineado"

Una de las frases más manidas del mundo del "misterio" es la que expresa un asombro desbordante ante el hecho de que una edificación determinada esté alineada con la posición del sol o alguna estrella o grupo estelar en un momento determinado del año.

De hecho, nunca está "alineada", sino que está  "perfectamente alineada".

Ejemplos:
Que podríamos decir de los egipcios y sus famosas pirámides alineadas perfectamente con las estrellas. Con la tecnología de hoy en día no se podría construir una igual (Arqueología prohibida)
... las caras están perfectamente alineadas con los cuatro puntos cardinales (El misterio de la construcción de las pirámides de Egipto)
(la pirámide Maya de Kukulcan) esta perfectamente alineada con los puntos cardinales. (La historia no convencional)
Stonehenge es un monumento formado por rocas, situados de manera circular y que estaba perfectamente alineado con el sol (Stonehenge da la bienvenida al verano)
... el gigantesco colibrí representado con las alas desplegadas y realizado con un única línea ininterrumpida, cuyo pico se une a una línea perpendicular perfectamente alineada... (El gran misterio de Nazca, Perú)
Y así hasta el infinito y más allá, que diría Buzz Lightyear.

Pero, ¿realmente es tan difícil alinear algo con la posición de las estrellas o del sol, como para que a uno le cuelgue una baba de metro veinte y declare que los antiguos hacían algo tan difícil que probablemente los ayudaron los extraterrestres o una civilización avanzadísima como la Atlántida, Lemuria o la aldea de los Pitufos?

En realidad nadie sabe cómo lo hacían, pero existe una tecnología conocida que bien pudieron utilizar para conseguirlo. Y sin extraterrestres ni atlantes.

Básicamente consiste en clavar dos palos en el suelo.

Digamos que después de algunos años de observar el cielo (cosa que conviene para conocer las estaciones y cuándo cazar, pescar, plantar, cosechar y tal), usted se da cuenta de que cada año en un día determinado, digamos el solsticio de verano, el sol parece salir exactamente por el mismo punto del horizonte. Espera pacientemente al día del solsticio y está listo con un amigo y dos palos. Cuando empieza a salir el sol, clava un palo en la tierra entre usted y el sol. Luego le indica a su amigo dónde clavar el segundo palo de modo que este exactamente entre el primer palo y el sol... es decir, sí, sus dos palos estarán... "perfectamente alineados" con el sol.

Ya puede dejar en paz al sol. prolongando la línea que se puede tirar entre los dos palos (recuerde que la línea se define como la distancia más corta entre dos puntos, y se puede extender al infinito a partir de esos dos puntos), puede pintar una raya en el suelo que estará "perfectamente alineada" con el sol el día del solsticio de verano. Usando esa raya puede construir lo que quiera, un templo, una pirámide, un observatorio o un altar. Si se pone, puede construir Stonehenge, dejando paso entre las piedras donde está la raya.

Luego borra la raya y espera al solsticio de verano y el sol se verá entre las piedras, por ejemplo. Porque éstas estarán "perfectamente alineadas" con el sol.

Luego espera 4.300 años a otro solsticio de verano en el que llegue alguien que se crea "astroarqueólogo" o "investigador del misterio" o "periodista especializado en temas alternativos" o cualquier título pomposo que se haya conferido a sí mismo en la universidad de sus fantasías y que mire entre las piedras y vea el sol saliendo y diga: "Madre mía, esta edificación está perfectamente alineada con el sol y eso debe exigir una tecnología avanzadísima".

Y entonces se da cuenta de que el engreído sujeto que seguramente lleva un chaleco multibolsillos y escribe libros y sale en televisión diciendo cuanto se le ocurre no tiene cabeza suficiente ni para clavar dos palos en el suelo, y por lo tanto tal hazaña le parece de un nivel tecnológico tan elevado que ríase usted de Internet, el LHC y la Estación Espacial Internacional.


mayo 08, 2013

La "vidente" Browne dio por muerta a una chica ahora rescatada viva

El mundo de lo supuestamente paranormal ha sido responsable de un triste colofón a la historia de las tres jóvenes mujeres que el 4 de mayo fueron liberadas en Cleveland, Estados Unidos, después de una década o más de vivir secuestradas: Amanda Berry, Gina DeJesus y Michele Knight.

Anuncio del tour de Sylvia Browne por sus 50 años
embaucando a la gente.
En el recorrido por los recuerdos de la búsqueda de las mujeres cuando desaparecieron, se rescató el caso de la madre de Amanda Berry (la primera que consiguió huir y denunciar a sus captores y agresores).

Amanda había desaparecido en 2003 y tiempo después su madre, Louwanna Miller, fue al programa de televisión del presentador Montel Williams para promover la búsqueda de su hija. En el mismo programa estaba una mujer que durante años ha afirmado ser vidente y médium espiritual, Sylvia Browne.

Después de que Louwanna presentó las fotos de su hija e hizo la súplica para que el público ayudara en su búsqueda, habló con Sylvia Browne.

La transcripción de la conversación la tenemos gracias a Hemant Mehta:
Louwana Miller: ¿Puede decirme si la encontrarán alguna vez? ¿Está por ahí? 
Sylvia Browne: Ella... vamos, odio esto cuando están en el agua. Lo odio. No está viva, querida. Y te diré por qué, vamos de nuevo. Tu hija no era el tipo de persona que no te habría llamado. 
Pero Sylvia Browne no conocía qué tipo de persona era Amanda Berry, y como siempre ocurre con los "sensitivos", "psíquicos", "médiums", "videntes" y otros impostores sin corazón, no sabía nada del caso. Pero estaba haciendo su espectáculo, ganándose la vida fingiendo conocimientos de los que carece.

Según relata la cadena de televisión ABC, Louwanna Miller estalló en lágrimas ante la fraudulenta "revelación" de Sylvia Browne.

Louwanna creía firmemente en los "poderes" de Sylvia Browne y declaró a la prensa que creía "en un 98%" en lo que le había dicho la supuesta vidente. James Renner, en su libro sobre crímenes no resueltos en Cleveland, The Serial Killer's Apprentice: And 12 Other True Stories of Cleveland's Most Intriguing Unsolved Crimes, en el capítulo referido a los secuestros hoy resueltos, relata lo siguiente:
La madre de Mandy, Louwana Miller, murió el 2 de marzo de 2006. Los médicos dijeron que fue un fallo cardiaco. Su hija Beth dijo que murió con el corazón roto a causa de la desaparición de Mandy, y que se agravó por una reciente visita al programa Montel Williams donde una vidente le dijo que Mandy había sido asesinada. 
Sylvia Browne siguió y sigue afirmando que tiene capacidades sobrenaturales y sacándole dinero a personas ingenuas, desesperadas e inocentes como Louwana Miller.

La gente le reclama a Sylvia Browne en su perfil de Facebook

Y esta es la historia real que se repite una y otra vez, pese a que los videntes, para embaucar a su público, afirmen una y otra vez que pueden ayudar a la policía a resolver casos. Es mentira.

Un año antes, la misma Sylvia Browne había dicho también a los padres del adolescente desaparecido Shawn Hornbeck que su hijo había muerto. Incluso explicó dónde se encontraba el cuerpo según sus "visiones" que causaron aún más dolor a los desesperados padres. Hornbeck fue hallado vivo cuatro años después, también había sido secuestrado por un delincuente sexual.

Sylvia Browne sigue medrando en los medios estadounidenses, especialmente en programas influyentes y sensacionalistas como el de Larry King (el gran promotor del pánico a la telefonía móvil) y fue colaboradora fija de Montel Williams. Durante años ha dicho que aceptaría el reto del millón de dólares de la Fundación Educativa James Randi para demostrar sus poderes sobrenaturales, pero nunca ha hecho la prueba.

Probablemente no necesita el millón, cobrando 700 dólares por cada llamada telefónica de máximo 20 minutos para decirle mentiras a las personas que creen en ella.

Una muestra más del daño que pueden hacer las creencias que se promueven en todos los medios sin ninguna ética, sin ningún escrúpulo, sin ninguna intención de comprobar siquiera cuanto dicen "videntes" y "sensibles" como Anne Germain o Paloma Navarrete.

abril 24, 2013

Levitación, chakras y profesoras irracionales

Suelo responder preguntas de lo que sé (o de lo que puedo investigar rápidamente en Internet, especialmente cuando la información está en inglés y no la hay en español, cosa que tanto conviene a los vendedores de falsedades que medran en nuestro idioma) en la plataforma Ask.fm como antes lo hacía en Formspring.

Algunas de las preguntas y las respuestas quizá interesen a los lectores de este blog.

Me preguntan:
...hoy en una clase la maestra nos dijo que hay pruebas científicas que la levitación existe y que los monjes del lama la hacen.. ¿es cierto eso? también en esta misma clase nos dijo que el chacra es científico. y otra pregunta por que ''somos energía'' y no materia?‎
Respuesta:

El aparato usado tradicionalmente por gurús
estafadores de la India, hoy convertido
en "arte callejero" (Fotos de Two Worlds)
Pues no, que yo sepa no hay pruebas científicas. Y si las hubiera, ¿te imaginas el revuelo que habría en todo el mundo?

La levitación debería implicar una forma de energía distinta de las que conoce la física (electromagnética, gravitacional, nuclear fuerte y nuclear débil), lo cual pondría de cabeza al modelo estándar de la física y literalmente miles o cientos de miles de físicos se lanzarían a estudiarlo para ser los primeros que expliquen esa fuerza, porque cambiarían la visión del universo como Newton o Einstein y ganarían premios y un lugar firme en la historia. Sería un acontecimiento que estremecería al mundo como el hallazgo del bosón de Higgs pero multiplicado muchas veces.

Así que no.

Con los chakras pasaría lo mismo. Las neurociencias están explorando a fondo la anatomía y el funcionamiento de nuestro sistema nervioso... el hallazgo de siete estructuras especializadas que nadie había visto nunca y que tienen capacidades sobrenaturales por supuesto estaría en todas las revistas de neurociencias y, de nuevo, cientos de miles de neurocientíficos estarían trabajando por detallar cómo funcionan esas siete estructuras mágicas. Piensa que sólo sobre las interacciones de una pequeña glándula que controla nuestras emociones (la amígdala) hubo más de 1.700 artículos en 2012 y van más de 700 en 2013 (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=amygdala), si los chakras existieran, los estarían estudiando. Y no.

Así que no.

Y no, no "somos energía". Somos materia. Si nos convirtiéramos en energía la explosión sería de consideración. Una persona de 80 kilos según la ecuación de equivalencia de Einstein (E=mc2) se convertiría en:
7,174,822,050,000,000,000 joules

Una locura si consideras que la bomba atómica de Hiroshima emitió una energía de "sólo"
63,000,000,000,000 joules

lo cual haría pensar que es una suerte que no seamos energía sino materia, y usemos muy poca energía calorífica y química para funcionar.

La gente que dice "somos energía" quiere decir que cree que tenemos un espíritu no material que puede sobrevivir a nuestra muerte, lo que alguien llama "el fantasma en la máquina". Pero como no han podido probarlo nunca, usan palabras de la ciencia para fingirse importantes.

Se llama pseudociencia y es la negación de la razón.

abril 09, 2013

Desinformación y pseudociencia en los medios

Día a día, el periodismo da un paso atrás en España.

El cortesano diario semioficial del régimen.
No me refiero sólo a la cortesanía partidista, a la destrucción del concepto esencial de la honestidad en el tratamiento de la información, que han venido convirtiendo a la casi totalidad de la prensa impresa y electrónica en una sucesión de tomas de posición social, política y económica que determinan la forma en que se trata una noticia. Cualquier noticia. Todas las noticias.

Los más jóvenes no lo sabrán, pero hubo una época en que la prensa española era capaz de informar de los hechos sin sesgos demasiado evidentes, sin ocultar cosas que dañaran a las posiciones políticas de la empresa o a sus alianzas o convicciones ideológicas.

Era la transición y otros periodistas en otros lugares del mundo donde se luchaba por la libre expresión ante las presiones autoritarias de gobiernos que igual ofrecían sobornos que tiros por la espalda,  aplaudíamos ante el rigor informativo de una España que respiraba libre por primera vez en cuatro décadas. Cambio 16, Diario 16, Interviú, El País, El Mundo y otros medios sustituían a "la prensa del Movimiento" e iban aportando conceptos a la teoría periodística, a la idea de honestidad, seriedad y a la convicción de que el periodismo no es posible sin una ética que es pilar fundamental del contrato de confianza que se celebra entre el lector y el periodista. Honestidad como principio más viable que la "objetividad". Resumidamente: el periodista se puede enojar, puede mostrar su lado subjetivo porque la objetividad es una meta inalcanzable, puede  estar a favor de un partido, una ideología, una filosofía o un equipo de fútbol... pero su compromiso con el lector es no mentir, no sesgar, no ocultar información ni alterar los hechos tal como los conoce. Que si conoce datos que afectan negativamente a su candidato, a su partido, a sus ideas, a su grupo musical o equipo de fútbol favoritos, los va a divulgar, no los ocultará.

No busque lo mismo en las mismas publicaciones 35 años después. Hoy los datos que incluya la noticia serán distintos según nos la cuente uno u otro. Los adjetivos abundan, el sesgo es tal que el lector busca diarios que estén "de acuerdo con él", que compartan su sesgo, no a quienes mejor le informen. Hasta la nota periodística básica, que debe ser aséptica, limitándose a informar qué pasó, quién estuvo involucrado, dónde ocurrió, cuándo ocurrió, por qué ocurrió y cómo ocurrió (lo que en inglés se conoce como las "6W"), se ha convertido en espacio de opinión editorial donde el dato sirve para sustentar una línea de pensamiento. Para informarse, es triste, hay que leer The Guardian, The Telegraph o The New York Times.

Sólo hay una excepción a este triste hecho, y es una excepción más triste aún: todos los medios, de izquierda (real o presunta) o de derecha (presuntamente moderada o abiertamente fascista), monárquicos o democráticos o autoritaristas, del Madrid o del Barça, todos, abren sus puertas de modo absolutamente acrítico, ingenuo, crédulo, irracional y sensacionalista a las más patéticas formas de charlatanería, pseudomedicina, conspiranoia y tontería con etiqueta de precio, siempre que suene guay, ecomágica, natural, orgánica, tradicional y debidamente neófoba, antitecnológica, misántropa, esotérica y anticientífica.
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En octubre de 2012, en la charla que me invitaron a dar en el Escéptics al pub en Barcelona, comentaba yo que el mundo del ocultismo ha cambiado bastante. Y no para bien. Hoy en día, una charlatana como Anne Germain no puede aspirar a primeras planas estruendosas con tres fotos como la que el ABC le regaló a Uri Geller el 9 de septiembre de 1975, una promoción fundamental para que el avispado israelí metiera la mano en el tarro de las galletas ibérico como lo hizo en todo el mundo. Tampoco se daría tanto bombo a las historias de extraterrestres de Ummo que mandan cartas mecanografiadas a ciertos personajes no muy fiables, a las mal dibujadas Caras de Bélmez® como manifestaciones de lo preternatural o a la idea de que realmente hay un piloto estadounidense que viajó en el tiempo en un proyecto de enormes alcances del que nadie más ha hablado nunca, ninguno de cuyos participantes ha soltado la lengua... salvo un buen piloto, que elige como su confidente a un periodista español de segunda fila, pero no para difundir conocimientos, sino para enriquecer y envanecer al periodista.

Muchos de los temas de los años 60 y 70, pues, están superados en gran medida. No han desaparecido, pero se han sumido en la marginalidad, la cutredad, el descrédito y el gueto paranoide, con poco relevo generacional y abandonando el papel protagónico que tuvieron en las primeras planas de los diarios. Esto se demuestra simplemente viendo o escuchando los programas de Íker Jiménez, la radio misteriológica de medianoche, o leyendo las rengueantes revistas misteriológicas españolas, que reciclan hasta la más sartriana náusea los temas que hicieron famosa a la antología de despropósitos teosofistas El retorno de los brujos de Pauwels y Bergiere y que inspiró el título de este blog, como seguramente habrán observado los lectores más agudos. Gran parte de ese ingenuo imaginario sesentero queda hoy entre lo minoritario y lo ridículo.

La inocencia de los 60 tampoco duró, aunque se sostuvo más en algunos espacios que en otros. The dream is over, el sueño ha terminado, dijo John Lennon en su canción God de octubre de 1970. La frase se utilizó como símbolo de la separación de Los Beatles y del fin del sueño del hippismo irreflexivo (final marcado por los asesinatos de la comuna de Charles Manson en 1969). Pero también es el fin de la inocencia respecto del ocultismo, el esoterismo y todo ese mundo que quienes se dedican a él llaman "del misterio".  En los años siguientes se fue derrumbando el edificio de la nueva superstición alimentada por las viejas. El Sai Baba no era un hombre santo y noble, era un tramposo que engañaba a la gente haciendo prestidigitación (mala) y además era un presunto pederasta. El aparentemente simpático y dulce caradura Rajneesh-Osho acabó haciendo bioterrorismo. El Maharishi Mahesh Yogui timó millones asegurando a los ingenuos que les enseñaría a levitar. Otras comunas hippies se revelaron como sectas aterradoras donde la manipulación mental y sexual llegaba a niveles escalofriantes como en Los Hijos de Dios y llegaban al suicidio masivo como en Jonestown. Lo mismo que harían años después otros creyentes en que los ovnis eran naves extraterrestres.

Hasta los medios se dieron cuenta de algunas de estas cosas.

Pero la superstición de ayer ha sido sustituida por formas de superstición aún más tóxicas y peligrosas. Claramente orientadas al rechazo de todo conocimiento científico, proponen ideas mágicas (la realidad la creas tú), defienden toda práctica antigua (por salvaje y ausente de pruebas que sea), rechazan la medicina, ofrecen milagros de salud, promueven el miedo a conspiraciones siniestras y omnipotentes y venden peligros escalofriantes para promover el rechazo a todas las nuevas tecnologías.

Hoy no veremos a Geller en la portada de ABC, pero podemos ver en "La Contra" del diario La Vanguardia a todo tipo de timadores new age: cabalistas, psicólogos transpersonales, antivacunas, conspiranoicos del "nuevo orden mundial", antitransgénicos, psicoanalistas lacanianos, "maestros" de vedanta, quiroprácticos, neoprimitivistas y demás fauna que habita un espacio de respetabilidad inexplicable. Prácticamente no hay área de la charlatanería, la pseudomedicina y la antimedicina que no haya sido consagrada por este espacio periodístico.

Todo el nuevo pensamiento ocultista, las supersticiones guay, o algunas al menos, en función de su factor guay y su corrección política, su identificación (generalmente espuria) con la rebeldía social, su alternatividad, tienen la puerta abierta en todos los medios. Ni siquiera, aunque muchos lo quisiéramos, se salva eldiario.es, al que a veces se le cuela el yoga y tiene una sección de barra libre para Greenpeace donde esta organización puede decir lo que desee sin tener que ajustarse a la realidad, a la deontología periodística y ni siquiera a los hechos científicos demostrados. Y por supuesto sin derecho a réplica por parte de las personas, instituciones, gobiernos, empresas y grupos que caen en la mira de la multinacional en cuestión. Ya no digamos de sus críticos. Lo mismo ocurre en otro medio políticamente progresista, Periodismo humano y su espacio reservado para el monólogo de Greenpeace.

En televisión la situación no mejora. Prácticamente todos los informativos en todos los canales tienen espacios dedicados a la tontería, aunque en ese sentido La Sexta, que originalmente se vendía como una alternativa inteligente y progresista frente a la televisión habitual en España, ha sido la gran decepción, mostrándose con frecuencia más proclive al ocultismo y la neofobia que su competencia.

Electrosensibilidad (y su concomitante negocio), antivacunas, pánicos de salud varios, pseudomedicinas, quimifobia, antitecnología y recetas milagrosas de todo tipo campan a sus anchas por todos los medios de comunicación.

Y en medio de ese marasmo de falsedades, están los intentos de informar sobre los avances, desarrollos y actividades de la ciencia, casi todos condenados al fracaso porque, como ya hemos comentado, el reportero que hoy tiene que cubrir la información de los resultados del experimento AMS del CERN sobre la evidencia de la materia oscura mañana tiene que informar sobre economía, el conflicto de los vecinos del barrio de Barriete contra los del de Barriote o los motivos de la bajada de la prima de riesgo. La especialización está ausente en los medios noticiosos salvo excepciones de las cuales destaco dos espacios que lo merecen: la agencia SINC que además de periodistas especializados tiene contactos en todo el mundo de la ciencia y la tecnología para mejorar su cobertura según el tema (los periodistas tenemos que preguntarle a los científicos de todo, no nos podemos inventar cosas o producirlas a partir de nuestra apreciación o sensibilidad personales, como lo hacen los críticos de arte) y Materia, web sobre noticias científicas de calidad y presencia comparables. No anoto aquí las páginas, blogs, artículos y espacios de divulgación no estrictamente noticiosos que generalmente son más fiables que los medios de comunicación habituales y gran parte de cuyos autores (en España) son además colaboradores del blog Naukas, que quizás podría ser modelo para un sitio similar que reúna a los divulgadores de cada país latinoamericano o, incluso, un blogo colectivo hispanoparlante amplio. Soñar no cuesta nada más que el alquiler de la cama.

Lo que predomina es el periodismo que no duda de nada de lo que diga ningún entrevistado esotérico o misteriológico, que no pone en cuestión a ninguna persona que diga que es "maestro", "experto", "doctor" o "especialista" sin importar cuán descabelladas puedan ser sus propuestas (algo que nunca se haría en política o en deportes).  Un periodismo expeditivo que se mide no por cuántas verdades o falsedades se llevan al público, por la calidad de los datos y la honestidad en su manejo, sino por el número de minutos de emisión o de centímetros cuadrados ocupados en la publicación, lo que "resuelve" en términos de espacio. Y se mide por su nivel de sensacionalismo, ¿retiene la atención del público para que se quede hasta la publi? ¿No contradice nada que diga un anuncio que nos deja buenas ganancias? Es el periodismo (o pseudoperiodismo como el que hace en "Salvados" el comediante Jordi Évole) que parte de una conclusión preestablecida y luego hace la lista de entrevistados y la selección de datos con objeto de sustentar dicha conclusión, sin plantearse siquiera la posibilidad de cuestionarla o desafiarla; el periodismo de blancos fáciles que parte de lo que su público desea para dárselo a toda costa: si la gente dice que las farmacéuticas son empresas voraces que hacen medicamentos que no curan y carecen de toda ética, pues eso vamos a decir.

Los conspiranoicos siempre asumen la maldad de quienes atacan, y creen que los grandes acontecimientos deben tener grandes causas dependientes de la voluntad humana. Con esos dos prejuicios erróneos, encuentran complots aterradores en absolutamente todo.

Pero en realidad no es razonable atribuirle a la maldad lo que se puede explicar mediante simple estupidez humana. Y, por supuesto, no todos los grandes acontecimientos tienen grandes causas.

Sería muy tentador suponer que en los medios hay una especie de conspiración anticiencia y favorecedores de la charlatanería, quizá que están pagados para decir tonterías por los laboratorios homeopáticos y los videntes con su enorme negocio, las empresas de ventas de productos milagro y los pseudomédicos que cobran auténticas millonadas. O que toda esa desprolijidad informativa es producto de una maquinación maquiavélicamente engranada para mantener al público desinformado en cuanto a ciencia y receptivo en cuanto a todo género de tonterías de la que no haya ninguna prueba y que pueda llenarle los bolsillos a cualquier timador de poca o mucha monta o a cualquier simpático que venda libros.

Pero es poco probable que esto sea así.

Lo que hay, muy probablemente, es ignorancia y cierta desidia por parte de todos los implicados en los medios, desde los redactores o reporteros hasta sus jefes y llegando a los dueños de los medios de comunicación. Ignorancia y desprecio por la ciencia (muchas veces al grito de "es que soy de letras", coartada imbécil en grado sumo para explicar por qué uno no sabe que la Tierra gira alrededor del Sol y no es plana), tendencias sensacionalistas propias de quienes no se ajustan a una ética informativa honesta y basada en hechos, deseos de obtener público y conservarlo y, lo sospechamos sin poderlo afirmar, disposición a recibir dineros de algunos anunciantes a cambio de piezas que se presentan falsamente como periodismo cuando realmente son publicidad.

El resultado, sea cual sea el origen del fenómeno, es una verdadera calamidad ignorada por el público de los medios.

Quienes reaccionan ante los errores de los medios (que van de un dato mal cotejado a una afirmación colosalmente falsa e interesada) son, seguimos siendo, una minoría que se hace escuchar en blogs, en Twitter y en alguna charla que podemos dar. Es por desgracia muy poco ante la omnipresencia de la charlatanería en los medios que ocupan gran parte de nuestras vidas.

A veces desesperantemente poco.

marzo 17, 2013

¿Quién nos defiende del defensor del lector?

Respecto de mi carta al defensor del lector del diario El País, el propio Tomás Delclós que ocupa este puesto me escribió el 8 de marzo pidiéndome autorización para utilizarla en la respuesta que estaba preparando a las críticas de muchos lectores, expresadas tanto en los comentarios de la nota en cuestión como en diversas cartas. Por supuesto, le dije que sí y añadí lo siguiente:
...el periodismo relacionado con los hechos no debe refugiarse en el equidistantismo para justificar su falta de rigor, pues acaba sirviendo de portavoz de quienes viven de la mentira. Me explico: en deportes es muy razonable que si un entrenador dice que fue penalty, se anote junto la posición de su adversario diciendo que no lo fue. Allí hay equilibrio informativo, equidad y servicio al lector, sin duda alguna. Pero en temas objetivos, demostrables, esto no vale. No es buen periodismo decir que "aunque el partido terminó 1-1 hay un astrólogo que dice que en realidad terminó "4-2" y es una opinión igual de válida. Los hechos no son opinables en sí. En este caso, no es legítimo, ni sirve al lector, poner como iguales las afirmaciones de un señor que busca energías mágicas con una varita junto a las de un físico que conoce los hechos del espectro electromagnético y los estudios sobre efectos de las ondas de telefonía móvil. Decirle al público que hay "dos posturas" y darles igual peso en lugar de explicar lo que hay detrás por qué no son igualmente válidas es una forma de desinformación que favorece a quienes venden milagros, conspiranoia y visiones distorsionadas basadas en fantasías no sólo no comprobadas, sino implausibles.
Quizá soy demasiado desconfiado, pero temiendo que finalmente esta visión espuria del periodismo irresponsable se impusiera, envié ese mismo día mi respuesta a la lista de correos que tenemos los colaboradores del blog colectivo Naukas, para que en su momento, de ser necesario, dieran fe de que la advertencia se había hecho.

Hoy, dos semanas después de la publicación del irresponsable reportaje difundiendo las afirmaciones sin bases y sensacionalistas de las empresas de Silversalud, el defensor del lector, Tomás Delclós, publica finalmente su respuesta. Léala, porque no tiene desperdicio.

¿Ya?

Bien. Dos aspectos alarmantes resultan notorios en una lectura simple. El primero es que el defensor insiste en que: "Es verdad que un grupo de expertos de la OMS (la IARC, Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer) en 2011 clasificó el uso de los móviles como 'posible carcinogénico'". Y sí. Es verdad. A medias. Y la verdad a medias es media mentira. El grupo de "posibles carcinógenos" 2B, en la clasificación de la IARC, incluye al café, trabajar en una imprenta, trabajar en la industria textil, el polvo de talco usado cerca del ano (como lo usan las madres para mantener secos a sus bebés). El grupo de trabajo dice que "podría haber un riesgo", no que lo haya. Porque no se ha identificado hasta ahora. Esto es poca base para la alarma.

Sin embargo, como bien señala Delclós en un par de ocasiones en su defensa, distintas organizaciones responsables de la salud pública han emitido recomendaciones diversas en cuanto a la potencia y exposición a estas ondas, "por si las dudas", lo cual nadie puede criticar, al contrario. Pero la pregunta importante, que ni se plantea ni responde el señor Delclós es: ¿Estas recomendaciones, que los expertos y organizaciones consideran necesarias y suficientes se están cumpliendo? Si se están cumpliendo (y sí, se están cumpliendo) entonces los niveles de protección ante la duda, la precaución necesaria, están en vigor y no hay motivo de pánico. Es decir, según los datos conocidos y atendiendo a la necesidad de más estudios, hay protecciones razonables y consideradas suficientes.

Pero lo que afirman las empresas y fundaciones de Silversalud, a contracorriente de esto, es que a) el riesgo es escandalosamente mayor del que afirman los expertos, las organizaciones de salud y los comités responsables de la sanidad pública, b) que por tanto las medidas de protección son claramente insuficientes y pueden matarle a usted y a sus hijos y c) que esto debe ser difundido por todos los medios, aunque se falseen los hechos, para vender asesorías espurias de zahoríes y productos costosísimos como un cielo de cama de 900 euros para "protegerse" de los malvados campos electromagnéticos.


Esa preocupación por las falsedades clarísimas a las que hicieron alusión numerosos comentarios en el artículo original, muchas por parte de científicos que conocen bien el tema, no se responde, dejando abierta una vez más la puerta para el pánico electromagnético y haciéndole el caldo gordo a los vendedores de amuletos mágicos que en principio marearon a su reportera (si es el caso y no se trata de un publirreportaje, asunto que no se aclara tampoco).

Pero hay un tercer asunto preocupante, alarmante y decididamente irresponsable que no es transparente en el artículo y que requiere que el lector al menos se ocupe de hacer una búsqueda en Internet. Exigido a buscar un experto en el tema, aunque fuera sólo para ese equidistantismo contra el que preveníamos tanto Manuel F. Herrador Barrios como yo y seguramente otros que expresaron su inquietud, el señor Delclós acude a Alejandro Úbeda, del que nos informa que es jefe de la unidad de Bioelectromagnetismo del hospital Ramón y Cajal.

De lo que no nos informa, y quizás debería informarnos, es que el Dr. Alejandro Úbeda está estrechamente relacionado con al menos dos organizaciones de Silversalud, la "Fundación para la Salud Geoambiental" y la "Fundación Vivo Sano", aunque también es citado en otra fundación espuria como "Escuela sin Wifi". Y que ha abierto las puertas de su hospital para la promoción de estas organizaciones y sus embustes, como ocurrió con la jornada "La Sanidad frente a las Enfermedades Ambientales" realizada el 7 de mayo de 2012, donde Alejandro Úbeda fue ponente, como lo ha sido en otras actividades de Silversalud. Además ha impartido cursos para la misma organización, como el de "Salud geoambiental", en un módulo de 9 horas con un coste de 200 euros, que se ha ofrecido en 2012 y 2013 al menos, en las instalaciones sede de todas las organizaciones del emporio Silversalud, en Madrid.


No se trata, por supuesto, de establecer una culpa por asociación, que es una falacia argumental. Pero el señor Tomás Delclós debería saber (o sus asesores deberían informarle) que en cuestiones de ciencia es costumbre consagrada divulgar los posibles conflictos de intereses de los investigadores. Cuando un investigador ofrece un estudio sobre, digamos, un aparato diagnóstico determinado, se espera que informe si tiene relaciones profesionales o económicas con el fabricante del aparato, o con los competidores del fabricante, o con alguna otra institución que tenga algún interés claro en el éxito o fracaso del aparato. Es sano, pues. ¿Por qué no se dijo? Si fue por ocultación, es una atrocidad contra los lectores. Si fue por no saberlo, volvemos al problema de un periodismo irresponsable e ignorante que celebra su ignorancia y su incapacidad ya no de hacer investigación de alto nivel, sino una simple búsqueda en Google.

Pero además, si lo que pretende el defensor del lector es tranquilizar a los ciudadanos respecto del interés de El País por mantener cierta objetividad y compromiso con los hechos y deslindarse de los intereses comerciales de una megaempresa dedicada a la venta del miedo, mal lo va a lograr con un "experto" íntimamente ligado a la empresa. Y peor al trasladar a los lectores otra afirmación sin sustento en estudios: "Muchos investigadores sostenemos que las radiofrecuencias pueden inducir efectos subtérmicos, distintos de los contemplados en las normativas para la protección ante daño térmico, pero actualmente no está demostrado que esos efectos subtérmicos resulten nocivos, al menos a corto plazo", dice Úbeda citado por Delclós. Pero no nos da los estudios que hacen que Úbeda y "muchos investigadores" misteriosos y anónimos cuyos nombres deberían darse, sostengan que "algo puede pasar" lo cual no obsta para que salte a afirmar que no está demostrado que esos efectos resulten nocivos... cuando los efectos mismos (de cualquier tipo) tampoco están demostrados. Ciertamente no los ha demostrado Úbeda, del que nos señalan que en la base de datos Pubmed de artículos científicos sobre medicina sólo tiene investigaciones sobre radiación electromagnética de baja frecuencia y corrientes eléctricas en líneas celulares, y una midiendo esta misma radiación en distintos puntos de su hospital, pero nada más, y menos sobre las microondas de la telefonía móvil.

Al final, el equidistantismo se impone en la visión del señor Delclós. Un equidistantismo especialmente absurdo porque pone, como contrapeso de lo que dice una empresa, lo dicho por alguien vinculado a dicha empresa. Y al final lo único que le reprocha tibiamente a su reportera no es desinformar, sino hacerlo "sin tan siquiera citar otros tantos que los contradicen". Es decir establece que resulta legítimo hacerse eco de alaridos irracionales que dicen que la Tierra es plana, que el bicarbonato de sodio cura el cáncer y que las alfombras voladoras son un hecho y están a la venta... siempre y cuando se citen "otros tantos que los contradicen". Vamos, cualquier mentira vale si se anota por ahí "algunas personas dicen que es mentira".

Lo que yo entiendo, siempre como ciudadano, es que el compromiso de El País con la pseudociencia sigue firme. No podría ser de otra manera, quizá, siendo parte de una empresa que tiene como uno de sus mayores generadores de ingresos a Íker Jiménez.

Así que mi pregunta ahora a El País es, señores, ¿quién nos defiende del defensor del lector?

marzo 16, 2013

Neofobia y telefonía móvil

La librería en cuestión.
El otro día me enviaron un correo electrónico vagamente referido a mi Carta al defensor del lector del diario El País (cuya respuesta seguimos esperando, por cierto). No defendía lo indefendible sobre  las ondas empleadas por la telefonía móvil, el wifi y otras frecuencias electromagnéticas no ionizantes menos potentes que la luz visible (los supuestos daños que algunos negociantes afirman, sin pruebas, que causan), pero entraba en otro terreno que me parece igualmente alarmante: la neofobia.

El ser humano es un animal que provoca el cambio, un revolucionario. Citando a Jacob Bronowski (cuya monumental serie "El ascenso del hombre" fue la inspiradora de Carl Sagan para su "Cosmos"): "Todos los animales dejan rastros de lo que fueron; sólo el hombre deja rastros de lo que creó". Y lo que crea evoluciona con el tiempo, como evoluciona su conocimiento, su refinamiento artístico, su habilidad técnica, su visión del universo.

Memento vixi
(fotografía © Mauricio-José
Schwarz, del libro De tiempo y lugar)
Pero junto a ello el ser humano encierra una contradicción: es también un animal conservador, reaccionario, temeroso del cambio. Hay cosas que al cambiar desafían nuestro sentido de la seguridad.

Hoy mismo, caminando por una calle que recorro con frecuencia, descubrí que se había cerrado una librería de viejo que era una de las marcas de referencia de la ciudad. Una librería en la que, por cierto, tomé una de mis fotografías preferidas.

Es verdad que una componente importante de la inquietud que me provocó ver cerrada la librería de Tino, el del traje impecable y los anticuados bigotes alacranados, fue pensar que era una víctima más de la crisis agudizada por un gobierno sin sensibilidad humana alguna. Pero ello iba junto a la idea de que ya nunca vería sus cuidados arreglos de escaparate, sus joyas bibliográficas, que alguna compré en estos años.

Los que adoptan el cambio y los que se oponen al cambio están presentes en toda la historia humana... y si uno la analiza con cierto rigor, no hay un solo caso en el que a la larga hayan ganado los reaccionarios, que hayan detenido el cambio, la evolución, lo nuevo.

Pero en el proceso, los amargados que se oponen al cambio han generado una enorme cantidad de dolor, tristeza e injusticias. Desde la inquisición que persiguió al pensamiento diverso y original en la persona de herejes, científicos y filósofos, con profusión de libros prohibidos en el infame Index Librorum Prohibitorum hasta los amargados que se ocupan de insultar, humillar y denigrar a quienes marcan el cambio.

Están los que anunciaron que el rock era la música del diablo y la perdición de los jóvenes. Los que dijeron que el cine nos volvería imbéciles. Los que advirtieron que el tendido eléctrico en las ciudades provocaría la muerte de millones de personas de enfermedades diversas y atroces. Los que se opusieron a la hibridación de cultivos de Norman Borlaug que salvó al mundo de una hambruna. Los que dijeron que la televisión nos haría tontos y además nos manipularía tan eficazmente que en pocos años nadie se atrevería a cuestionar la autoridad (como vemos, si echamos una ojeada al descontento popular en medio mundo, no hubo tal). Los que se oponen a los transgénicos sin atender a ninguna razón ni evidencia y sin importarles cuántos mueran por no tenerlos. Los que anunciaron que los videojuegos matarían todas las neuronas de los jugadores. Los que se oponen a las vacunas. Los ecologistas luditas y anticientíficos. Los ascetas disfrazados de izquierda. Los que dicen que la tecnología nos deshumaniza (cuando en realidad nos ha ido humanizando). Los que ahora hablan como mi corresponsal.

Y no dejan de asombrarme los que usan Internet para quejarse de la tecnología, los que se benefician de todo lo que llamamos "progreso", desde comida barata hasta adminículos electrónicos, libros, reproductores MP3 y libertades formales producto de la ilustración... para negarle exactamente esos beneficios a otros seres humanos, especialmente en el tercer mundo. Son niveles de esquizofrenia que pueden ser cómicos, pero también enormemente trágicos, así lo podemos ver en el caso de terroristas neofóbicos como el Unabomber, los animalistas violentos o los promotores de la autoextinción humana.

Piénselo la próxima vez que sienta la tentación de gritar, ante algo que es diferente a aquéllo a lo que usted está acostumbrado, estupideces del tipo "En mis tiempos no pasaban estas cosas", lanzarse enfurecido contra "los jóvenes de hoy en día" o gritar: "¡Esto es el acabóse!" Recuerde la respuesta que Quino puso en boca de Mafalda "No exagere, sólo es el continuóse del empezóse de ustedes".

Éste fue el intercambio de emails:
On 3/4/13 XXXX wrote: 
(...) soy de los que dejo el móvil fuera de mi cuarto cuando me voy a dormir. ¿Qué puede tener de malo prescindir de ese aparatejo esclavizante por unas horas? Aparte del cuento de las radiaciones y los efectos sobre la salud, rollo en el que no me meto pues lo desconozco, sí es evidente que los móviles y otros artefactos similares están produciendo efectos adversos en la gente. Los muchachos casi no duermen, ocupados en el chateo, los trinos y el "me gusta esto". Se están embobando. Las personas van por la calle riendo y hablando solas desconectadas del mundo mediante unos audífonos. Otros tropiezan o se salvan por centímetros de ser arrollados por los automóviles, ocupados en el envío o lectura de mensajes igualmente tontos. Ya no se lee, ya no se mira el paisaje desde un tren o un autobus, los ojos y los dedos índice y pulgar están siempre puestos sobre el celu o la tableta. ¿Cómo evolucionarán nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos? ¿Cuál será el tamaño de sus pulgares en el futuro? ¿Serán inteligentes o serán unos tarados e ignorantes, presa fácil de todos los vendedores de religiones, dioses y supercherías que siempre van a estar ahí, estafando incautos? Puede sonar exagerado pero siento que en este caso, la tecnología nos puede llevar de narices al pasado; así que apartar los móviles todo cuanto sea posible mientras descansamos es más bien un consejo
Mi respuesta:
Gracias por escribir.
Lo siento, pero no estoy de acuerdo. En nada.
Cuando la gente iba en los buses y el metro sin hablar con nadie, sin distraerse en nada, mirando por las ventanas con cara aburrida, los amargados se llenaban la boca diciendo que estaban "enajenados", la tristeza gris de la vida urbana.
Ese aparato "esclavizante" es una herramienta de libertad como pocas se han desarrollado en la historia humana. Nos permite cambiar de sitio sin temer perder la comunicación con los nuestros (antes se hablaba a un lugar, no a una persona, con el teléfono fijo). Nos permite comunicarnos con gente al otro lado del mundo (yo tengo clientes en Estados Unidos a los que les resuelvo problemas mientras tomo fotos en el estudio... sin el móvil tendría que estar en casa, a su servicio, por si sonaba el teléfono.
Quienes van con el teléfono no van "con el teléfono" por sí mismo, no. Van escuchando música, conversando con gente, haciendo vida social, interactuando a la distancia, leyendo libros (sí, yo leo libros en el iPhone cuando voy en el autobús), navegando en Internet... y ahora cambiamos y decimos que eso es malo y sería mejor estar solitarios y aislados y ver el paisaje (esa misma calle por la que todos los días pasa el mismo bus, aburridísima)... y además suponiendo lo peor cuando alguien pone los ojos en la pantalla del teléfono que es su ventana a la humanidad entera.
Pregunta: ¿si esa gente fuera con un amigo en el asiento de junto y conversaran, o si el libro fuera de papel, nos parecería más aceptable? Pues van con un amigo. Gracias al móvil. La distancia ya no es sinónimo de soledad, de aislamiento, de desprotección.
La gente no está "hablando sola", no se está relacionando con el móvil, está usando una herramienta para hablar con otras personas. Están hablando con seres humanos que significan algo en sus vidas: amigos, familiares, novios... Y... ¿los mensajes que intercambian son tontos? ¿Y quién tiene derecho a decir eso? ¿El mismo profesor amargado que hacía escarnio de los mismos mensajes cuando los mismos muchachos se los pasaban en papelitos en el salón de clases? Pues era un pesado entonces y ahora. Para cada uno de nosotros nuestros mensajes son importantes, y no tienen que serlo para el ceñofruncido de junto que nos quiere juzgar.
¿Es horrible que los dedos estén puestos sobre el celular o la tableta? ¿Acaso es más ergonómico y aceptable que estén puestos sobre un bolígrafo haciendo palotes y escribiendo cansinamente lo que el profesor repite todos los años? ¿De qué tamaño se le hicieron a usted el índice, el medio y el pulgar luego de tantos años de boli en la escuela? ¿Cómo evolucionó? ¿Se volvió un monstruo irracional y tonto? No creo.
Odiar lo nuevo sin entenderlo es un gran error. Pretender detenerlo en lugar de usarlo para bien es una irresponsabilidad y una futilidad. Usted me escribe en un ordenador, yo le contesto en otro. Si hubiera estado en un autobús o en un café, le habría respondido desde la tablet. Habríamos intercambiado opiniones y sensaciones. ¿Y a mí que me importa si un grinch en la mesa de junto crea que estoy embobándome con la tablet cuando en realidad estoy conversando con Gerardo? ¿Y si al mismo tiempo escucho música y al terminar sigo con el libro que también tengo en la tablet ahora mismo? ¿Me va a decir que no leo? ¿Que no oigo música? Me estaría pidiendo a gritos que me burlara de él.
Enseñemos a los jóvenes a aprovechar la tecnología en lugar de llevarnos las manos a la cabeza. Llenemos de contenido Internet, y promovamos la libertad. Ya se dijo que el cine, la televisión, los videojuegos y demás iban a acabar con la humanidad y crear generaciones de imbéciles. Ya falló la profecía, no la repitamos, por favor. Esto no es el acabóse.
Y si alguien quiere llamarme por una emergencia o simplemente decirme que me tiene cariño, espero tener el móvil junto cuando lo haga, porque si rechazo al medio de comunicación, estaré rechazando al que quiere comunicarse conmigo. Y eso es de tontos.
Saludos cordiales,
Mauricio

marzo 03, 2013

Carta al defensor del lector de El País

Apreciable señor Delclós,

El pasado 1º de marzo se publicó en la sección de moda de El País un artículo bajo el encabezado "¿Dormir con el móvil en la mesilla de noche? No, no, no." firmado por Natalia Martín Cantero. 

El artículo de El País con la correspondiente
fotografía conspiranoica.
En dicho artículo se da pábulo a una serie de datos falsos, amarillistas, sensacionalistas y anticientíficos referidos a la radiación electromagnética no ionizante. Su fuente principal es Fernando Pérez, de la empresa Geosanix, y sus citas proceden de diversos organismos no científicos que viven de promover el llamado "pánico electromagnético".

El señor Fernando Pérez no es médico, ni científico. Es presidente de Geosánix y también vicepresidente de la Fundación para la Salud Medioambiental, ambos parte de una amplia red de la empresa Silversalud, que crea organizaciones, fundaciones y empresas para dar la impresión de que hay una amplia oposición a las radiaciones electromagnéticas no ionizantes como lo admiten en su sitio Web
http://www.silversalud.com/es_ES/Fundacionesyempresas.aspx
aunque anteriormente tenían un organigrama mucho más amplio:
http://3.bp.blogspot.com/-XY7rknzsqBE/TpNfjAlaLYI/AAAAAAAAAj8/VPf6Nn7Ho-s/s1600/Screen+Shot+2011-10-10+at+11.11.07+PM.png

El señor Pérez dice que está "formado en Salud geoambiental por el Instituto Forschungskreis für Geobiologie", o sea, el "Grupo de Investigación sobre Geobiología", un pequeño negocio iniciado por el médico alemán Ernst Hartmann, para la difusión no de la medicina, sino de la radiestesia (zahorismo o ritual mágico para encontrar cosas con un palito o un péndulo), feng-shui, radiónica y otras patrañas. No es una universidad, y lo más que imparte son pequeños seminarios de zahorismo a distancia por entre 100 y 350 euros:
http://www.geobiologie.de/

Todo esto lo puede averiguar cualquier periodista que contraste las fuentes de las que está tomando información para determinar si son fiables, válidas y adecuadas.

Pero lo más importante es que todas las afirmaciones sensacionalistas de Geosánix-Silversalud van contra lo que la ciencia, la física, la medicina, la epidemiología, la oncología y otras disciplinas saben.

Lo remitiría a los siguientes blogs científicos que citan abundantes fuentes:
http://blog.evolutionibus.info/2011/10/14/alguien-miente-sobre-las-antenas/
http://medikuntzakoikasleak.com/2011/10/10/las-ondas-del-mal-y-la-humildad-del-cientifico/
http://brucknerite.net/2011/10/%C2%BFescuelas-sin-wifi.html"
http://blogs.elcorreo.com/magonia/2011/10/11/el-origen-del-panico-electromagnetico-sigan-el-dinero/
http://www.migui.com/opinion/desmontando-a-la-fundacion-para-la-salud-geoambiental.html
http://www.migui.com/opinion/las-redes-wi-fi-danan-a-los-arboles-y-el-amor-en-el-mundo-%C2%BFpor-que-no.html
http://amazings.es/2011/10/11/inaki-ucar-y-juilan-palacios-los-moviles-matan-cuando-llega-la-factura-amazings2011/
y a mi modesto blog en el que abordé este tema como perdiodista:
http://charlatanes.blogspot.com.es/2011/10/el-negocio-del-miedo-electromagnetico.html

Por todo esto, creo que se puede esperar de El País no sólo que mantenga en el futuro una actitud más crítica ante los promotores de diversos tipos de pánico anticientífico, especialmente en temas de salud (antivacunas, negacionistas del SIDA, vendedores de curaciones alternativas no contrastadas científicamente, neoliberales de la salud pública), sino que ofrezca a su público en el mismo espacio y lugar una contrarréplica de verdaderos científicos y expertos en el tema que puedan dar información sólida, contrastable y verificada, que es de lo que se trata la ciencia. Esto especialmente para quienes por leer el diario en papel no tuvieron acceso a la muy estimulante reacción de los lectores en los comentarios de este lamentable artículo de pseudociencia y conspiranoia, y que puedan haberse convencido de adquirir alguno de los igualmente cuestionables productos que ofrece Geosánix para "protegerse" de este peligro indemostrado:
http://tienda.geosanix.com/

marzo 02, 2013

Haz dos listas...

Seguimos con los minicarteles.

Haga clic en el cartel para verlo a su tamaño completo (750x750).




La fotografía es de Dominio Público y fue obtenida en Wikimedia Commons. Como todos los minicarteles que hacemos, es de libre distribución.

febrero 24, 2013

Marie Curie y la importancia de la ciencia

No son los charlatanes, los pseudocientíficos, los vendedores de fantasías interesadas, los que han mejorado la vida humana en los últimos 400 años.

Clic en las imágenes para verlas y copiarlas a tamaño completo.



febrero 16, 2013

Pseudovidencia en Radio Euskadi

Hace unos días, Almudena Cacho, miembro de Círculo Escéptico y presentadora del programa "Más que palabras" de Radio Euskadi me propuso hacer un experimento de supuesta videncia con dos voluntarios de sus oyentes.

La videncia, la mediumnidad y la adivinación a todos los niveles, desde la quiromántica del Parque del Retiro hasta los más ricos que asesoran incluso de modo preocupante a jefes de estado, dependen de las técnicas conocidas como "lectura en frío" y, en menor medida, "lectura en caliente", como la que se ha denunciado que utiliza Anne Germain y que básicamente implica obtener información de la gente subrepticiamente y luego presentarla como obtenida mediante los "poderes" de la médium.

Creamos así a un personaje, el vidente mexicano Jaime Trejo, que dedicó unos cuantos minutos a "videnciar" a los voluntarios. Éste fue el resultado:

febrero 12, 2013

Feliz día de Darwin

Un regalo de día de Darwin. Foto de Charles Darwin de Dominio Público.

Clic en las imágenes para verlas y copiarlas a tamaño completo (900x600 píxeles).





febrero 10, 2013

Ramón Campayo, Íker Jiménez y el truco del 37

El 28 de enero me comentaron que había un invitado en Cuarto Milenio dando caña contra la creencia en la telepatía. Hace tiempo no veía nada de ese programa porque la intoxicación periodística no me seduce, hágala Jiménez Losantos o Jiménez Elizari, Carmen Tomás o Carmen Porter, pero cambié a Cuatro y vi uno de esos paneles que gusta de organizar el equipo del programa.

No había pensado en escribir sobre el tema hasta que alguien más me hizo notar esta semana que la página del programa de misterios falsificados afirmaba rotundamente que su invitado "adivinó" los números que estaban pensando los demás, titular más falso que la declaración de la renta de El Dioni, y que se promovía la idea de que el campeón de memoria Ramón Campayo le podía leer la mente a la gente porque lo decía una autoridad de la relevancia de Íker Jiménez en vez de señalar lo que realmente había pasado.


Pero el dúo de profesionales del embuste que llevan ese programa mienten, por supuesto, Ramón Campayo no adivinó nada y no hizo más que engañar al público para fines que quizá algún día nos relate. Así que recalemos en el tema brevemente

El panel lo formaban un colaborador del programa, Santiago Vázquez, que se finge paranormalólogo y al que el "equilibrado presentador" siempre anuncia como gran persona y mejor amigo, y que advierte que lo que va a decir su amigo es "muy interesante" o está "bien fundamentado"; otro habitual que hace el papel de crítico, generalmente con información insuficiente y no demasiadas ganas de quedar mal con el que manda, José Manuel Nieves (cuya impericia es protagonista de numerosos desbarres en la sección de ciencia del diario ABC), otro amigo y defendido de Jiménez, Ramón Campayo, campeón de memoria que usa su habilidad como trampolín para la venta de diversos embustes, y Manuel Martín-Loeches, psicólogo y coordinador de la sección de neurociencia cognitiva del centro UCM-ISCIII de evolución y comportamiento humanos.

Manuel era el que estaba "dando caña", pero por desgracia lo hacía solamente apuntalado en sus conocimientos sobre el método experimental, sin conocer el trabajo que se ha hecho en terrenos de la telepatía y, sobre todo, las críticas que se han hecho a quienes primero afirmaron haber descubierto pruebas sobre la realidad del fenómeno y luego no puedieron reproducirlas. Y sin conocer, por desgracia, los embustes y engaños que han sido parte (no irrelevante) de la investigación en temas sobrenaturales, de modo que cada vez que Santiago Vázquez aseguraba tajantemente que había estudios que demostraban cuanto se le iba ocurriendo, Manuel no tenía los datos para corregirlo.

En ese esquema desequilibrado que no es novedad, Ramón Campayo sugirió un "experimento" (así le llamó, con toda la desvergüenza) para "demostrar" la telepatía, con él en el papel de lector del pensamiento.

Los siguientes minutos fueron un ejemplo clarísimo de las fantasías y la vocación de engaño y embuste que caracterizan al mundo del misterio, a la supuesta "investigación" paranormal y a la desvergüenza de quienes medran viviendo de estos cuentos. La caradura es monumental.

Campayo sugirió que pensaran en un número del 1 al 50 pero que fuera de dos cifras (del 10 al 50, pues), pero que sólo fuera formado por números impares y que ambos números impares fueran distintos entre sí. Es decir, dejó los "50" números en ocho: 13, 15, 17, 19, 31, 35, 37 y 39.

Cuando todos escribieron su número, Campayo dijo que había leído la mente de todos y que habían escrito "37". Tanto Nieves como Marín-Loeches habían escrito "37" mientras que el autoproclamado parapsicólogo Santiago Vázquez había escrito "23". Nieves bajó la mirada, Jiménez dijo "uuuuuyuyuuuuuy" como si hubieran encontrado la tumba de Nefertiti, Jiménez dijo que él no mostraba su número sino hasta después, sin dar más explicaciones. Manuel Martín-Loeches dijo, astutamente, que el asunto le recordaba a un truco de ilusionismo.

El asombrado "Uuuuyuyuuuuy" de Jiménez.

La fingida indignación de Campayo.
Aquí, Campayo, claramente molesto, le preguntó al psicólogo "¿Es un truco? ¡A ver, hazlo tú!", adoptando el papel de víctima ofendida fundamental para verle la cara de ingenuos a quienes creen en la sinceridad de los mercaderes de la rarología. La respuesta:

Sí, Ramón Campayo, embustero, es un truco y tú lo sabes.

Algunos blogs de ciencia como "La Buhardilla 2.0" abordaron este tema desde el punto de vista de las probabilidades, con gran acuciosidad como lo puede ver aquí. Pero aún así, el resultado no dejaría de ser estadísticamente relevante: atinar el 50% de las ocasiones cuando alguien elige entre ocho opciones es impresionante (50% porque al final del programa Jiménez reveló que había elegido el 39, el segundo más común, según los ilusionistas).

O lo sería si la probabilidad de cada opción fuera exactamente de 1/8.

Pero no lo es. Esto no se lo enseña a usted la psicología, ni las matemáticas. Se lo enseñan esos neurocientíficos prácticos (que diría Teller, del dueto Penn&Teller) que son los ilusionistas.

No falto a la ética de los magos cuando le digo a usted que si hace este truco, la mayoría de las personas elegirán el 37. Las condiciones impuestas por el ilusionista son tales que descartan otras respuestas comunes (como 33) y aumentan el número de personas que responderán como él quiere.

Como cuando uno pide a un grupo de personas que piensen en un color. La mayoría pensará en el rojo... y serán muy pocas las que piensen en un turquesa suave.

Esto funciona incluso dando las mismas instrucciones con números del 1 al 100, y de hecho Campayo reduce el número de opciones, presumiblemente para estar más seguro dado que su público era pequeño.

Como en otros muchos trucos mágicos, el ilusionista no ha adivinado la elección que ha hecho usted, sino que ha dispuesto todo para que usted haga la elección que él quiere. El ilusionismo, para quienes estén interesados, tiene literalmente docenas de formas distintas de hacer esto, que un espectador o grupo de espectadores elijan la palabra, el número, la carta o cualquier otra opción previamente decidida por el ilusionista. ¿Cómo lo hace? Es un secreto y se mantiene para que podamos seguir asombrándonos. Pero ES UN TRUCO.

¿Por qué? No lo sabemos con precisión. Sabemos que así ocurre porque durante toda la historia los ilusionistas han hecho el truco y funciona. Puede influir que el 3 y el 7 sean los números que más frecuentemente dirá la gente cuando se le pide un número del 1 al 10. O porque 37 no es ni demasiado pequeño ni demasiado grande, lo hallamos cómodo en un universo de 50 o 100 números.

Pero es un truco que usted y cualquiera pueden hacer. Ponga las mismas condiciones a un grupo de personas y en su papel escriba "37" (o lleve un sobre cerrado que tenga un papel con el número "37" o algún otro efecto escénico interesante) y acertará porque la mayoría de las personas elegirán el 37 sin que usted tenga que hacer nada.

No me haga caso, pruébelo. Y recuerde que hablamos de "mayoría", no de "toda la gente", claro. Esto hay que manejarlo escénicamente para que parezca más asombroso aún.

Ahora lo esencial sobre este post, porque lo único importante es el engaño.

Primero: Ramón Campayo sabe que es un truco. Al igual que Uri Geller y otros desvergonzados embusteros que abusan de la buena fe ajena, presenta un legítimo efecto de ilusionismo como un poder mental

Segundo: Todo se ha dispuesto de modo que el engaño funcione: los críticos no tienen idea de embustes paranormales, estudios malhechos, desastres metodológicos ni ilusionismo, y por tanto el presentador los pone a merced de los embusteros profesionales para vender su mercancía de falsedades.

Tercero: Una vez explicado que esto es un truco, el presentador no se retractará de su "uuuuyuyuyyyy" con el que subrayó lo asombroso que le parecía (en su ignorancia o en su mala fe) el "acierto" telepático de Campayo y dejará a su amado público en la ignorancia total.

Cuarto: Lo más importante de todo, quizá, es que este experimento falso sí consiguió demostrar algo claro y patente, y es que un paranormalólogo con ínfulas que usa gazné de seda y se presenta como experto, es decir, Santiago Vázquez, cree que el "2" es un número impar, habiendo elegido el 23, antecedente con el cual no se entiende como alguien pueda creer que tiene capacidad de explicar cómo funciona el universo mejor que la física, la química y la biología.

febrero 02, 2013

El fundador de la Wikipedia contra la homeopatía

Jimmy Wales, fundador de Wikipedia.
(Foto GDFL vía Wikimedia Commons)

En un post en Quora, el fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, ha estallado contra la homeopatía.

Wales se enfureció cuando un farmacéutico de Londres quiso venderle, en lugar de unas pastillas con benzocaína para calmar la tos, un preparado llamado Oscillococcinum del que ya hemos hablado aquí. Sabiendo que "la homeopatía es un fraude probado", Wales relata cómo escuchó al farmacéutico decirle que "si tomaba Oscillococcinum, destruiría el ADN del virus antes de que pudiera enfermarme".

Y continúa diciendo: "Bien, ese tipo de mentira es lo que me enferma". Procede entonces a explicar cómo el Oscillococcinum es un producto "completamente falso".

Lo que se pregunta Jimmy Wales es "¿por qué es legal esto? O, si no es legal, ¿qué se puede hacer al respecto?" Para ilustrar la gravedad del asunto, cita un artículo de The Guardian donde se dice que sólo el 50% de los adultos mayores del Reino Unido se aplicaron la vacuna contra la gripe y pregunta: "¿Cuántos del otro 50% optaron por no aplicársela porque creyeron que este remedio falso los protegería? ¿Y cuántos de ellos murieron?"

La conclusión de la entrada de Wales merece atención especial, porque refleja la inquietud de muchas personas, ciudadanos simples, médicos y científicos al confrontar los datos reales sobre la implausibilidad de la homeopatía y la ausencia de pruebas de su eficacia en más de 220 años desde que Samuel Hahnemann la inventó: "¿Con quién debo hablar sobre esto para animar la creación de una campaña para detener esto? No es mi área de interés principal así que no soy la persona correcta para liderar esto personalmente. Pero me gustaría ayudar".

Los comentarios a esa reflexión de Wales (45 al momento de escribir esta entrada) rápidamente le enseñaron a quiénes dirigirse. A Ben Goldacre, autor de Malaciencia, a Simon Singh y a Edzard Ernst, tres personas que concitan el odio babeante de quienes viven del engaño y de sus acólitos precisamente porque han sido eficaces en la lucha contra los fraudes a la salud en el Reino Unido.

Por desgracia, Jimmy Wales parece no estar consciente de la intensa labor que la Wikipedia en español hace para promover todo tipo de supercherías a cual más disparatada. Y eso que desde noviembre "coincidentalmente" le han metido mano a todos los artículos que denunciábamos aquí por entonces. Ya habrá tiempo de reseñar los cambios y otros problemas que tiene la versión en nuestro idioma de la enciclopedia iniciada por Wales.

Cuando hemos hablado aquí de la Wikipedia en español y de su claro sesgo en favor de las pseudociencias, la charlatanería, lo supuestamente paranormal, misterioso y sobrenatural, hemos recibido todo tipo de ataques. Incluso en la propia Wikipedia se han tomado la molestia de atacar al autor de este blog:


Lo cual es más fácil de decir que aceptar que a la Wikipedia en español le importa un pepino la ciencia, el conocimiento, los hechos que, más allá de las opiniones, nos dicen que las pseudoterapias que no funcionan siguen sin funcionar. A mí, por supuesto, me importa mucho, porque creo que los hispanoparlantes (500 millones) merecemos una Wikipedia decente y fiable, con más voluntarios y menos dictadorzuelos, con más ciencia y menos pseudociencia, con más datos y menos opiniones, con más seriedad y menos berrinchitos. Y porque aplaudí la iniciativa de Wales cuando aún no existía este blog.

Al final, estamos luchando junto a Jimmy Wales, desde esta minúscula trinchera, para crear una campaña que detenga los daños que causan las prácticas pseudomédicas. Aunque sea, paradójicamente, luchando contra el relativismo postmodernista de la Wikipedia en español. Y contra su idea de que es igualmente válido y merecedor de lugar en la enciclopedia la teoría de la tierra plana que la de la tierra esferoidal, la medicina y la química que la homeopatía, de la que no se atreven a decir, simplemente, "es un fraude probado".

____________
Actualización 2 de febrero, mediodía: Hora y pico después de publicar esta entrada, por Twitter, una persona que dice ser "administrador de @Wikinoticias" y editor de Wikipedia (como siempre, esto no se sabe, igual es otra persona suplantándolo y de ser así por supuesto que rectificaré), en vez de atender a lo dicho por Wales, a los ejemplos, argumentos y hechos que hemos presentado aquí en tres entradas, prefirió el ataque personal:


Le expliqué que no, no vivo de esto, que esto ni es negocio ni se hace por negocio y que sacar tan tonta conclusión porque tres de las 600 entradas que tiene este blog son sobre Wikipedia es halagarse demasiado. Lo siguiente fue decir que no se puede hablar conmigo por "mis antecedentes" (que nunca me dijo cuáles eran, el tema parecía fascinarle a él, a mí no tanto). Y sí, no habló conmigo, pero contra mí sí, parece que le resultaba importante. Pedí reiteradamente que atendiera a los problemas de la enciclopedia en la que participa en vez de celebrar su popularidad (que poca le puedo dar) recibí la siguiente recomendación:


Aclaré que los estudios existentes (Aurelio Asiáin desde Japón rápidamente aportó el enlace, que es este artículo de Wired) indican que no hay enciclopedias sin errores, pero que la fiabilidad de la Wikipedia en inglés es equivalente a la de la Encyclopaedia Britannica, mientras que por nuestro lado hispanohablante, otros estudios indican que la Wikipedia en español es la menos fiable. Así que invitarme a mí a que no la lea no resuelve nada. Expliqué:


Después de una pila más de descalificaciones y cierre a cualquier ejercicio de autocrítica, llegó la invitación a la censura no sólo dentro de Wikipedia (donde se me dijo que antes de editarla hay que pedirle permiso a los jefes en la página de discusión de cada tema, lo cual quizá explica mucho pero no tiene que ver con el proyecto original de Wales) sino en Twitter y en mi blog.


Las esperanzas que tenemos de que los voluntarios de Wikipedia resuelvan los graves problemas denunciados sobre ella (y no sólo por este blog de cuarta escrito por un don nadie sin título universitario, como los wikipedistas gustan de recordar sobre mí, porque para eso sí tienen tiempo, pero no para anotar en su mamotreto que las constelaciones familiares son un timo) son pocas, pues. Y las esperanzas de que otros voluntarios nuevos, frescos y abiertos puedan participar y compartir lo que claramente son cotos de poder bien divididos que dan ego trips y sentimiento de dominio, son menos.)

enero 30, 2013

La educación...

Un regalo de cumpleaños de este blog para sus lectores:





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La foto está en el dominio público y la cita es de un artículo de King sobre educación de 1947.

enero 28, 2013

Nueve años

El 28 de enero de 2004, hace nueve años, este blog comenzaba con la entrada llamada ¿El siglo de los charlatanes?, señalando, entre otras cosas, que el siglo XXI, más que la edad de la ciencia y la razón, estaba siendo "el siglo del regreso a las más groseras supersticiones, a las creencias más ignorantes, a la magia en distintas vertientes".

Gracias a quienes han seguido este blog, a quienes lo leen, a quienes se han tomado la molestia de escribirnos y animarnos.

Gracias también a quienes nos han calumniado, difamado, amenazado e intentado perseguirnos porque han demostrado la bajeza del fanatismo y la falta de límites éticos de los negociantes del miedo y la ignorancia.

Gracias a quienes tienen muchos otros blogs, páginas, cuentas de Twitter y otros espacios donde luchan, sin duda mejor que este blog.

Y seguimos.

Prevenir enfermedades, decía hace poco en Twitter una enfermera, no es sino informar y repetir, repetir, repetir, repetir la información.

Divulgar y luchar contra el ocultismo es también repetir, repetir y repetir. Con frecuencia repetimos cosas en este blog. Ojalá los cuatro lectores habituales sean comprensivos. Muchos adolescentes que eran clientes de los vendedores de humo han dejado de serlo (tanto adolescentes como clientes de charlatanes varios), pero otros muchos han ocupado su espacio como fuente de ingresos para la superstición rentable y la paranoia honesta pero desencaminada.

No se trata de quedar bien con nadie ni de predicarle a los convencidos, al contrario, se trata de llegar a quienes son las víctimas y clientes directos de los charlatanes y oscurantistas, los enemigos del pensamiento ilustrado, del conocimiento, de la ciencia y, por tanto, de la libertad, la igualdad de oportunidades y la justicia social. Aunque se vistan de izquierda contestataria en un acto demagógico lamentable.

Los chicos de la ESO a los que ocasionalmente les damos charlas en centros educativos asturianos, principalmente, tenían 5 o 6 años cuando escribimos esto y por tanto no tienen ni idea de lo que aquí hemos escrito en nueve años y unas 600 entradas hoy que se asombran con las patrañas contadas en Cuarto Milenio (ayer apenas, en ese lamentable programa, el presentador celebraba desde la ignorancia que uno de sus entenados hiciera este viejo truco de ilusionismo y lo presentara, amosnomejodas, como "telepatía").

Y seguimos.

Algunas patrañas de hace 9 años hoy tienen menos cartel que entonces (como las psicopáticas psicofonías o las Caras de Bélmez®), pero otras, en especial las relacionadas con la salud, florecen. Sólo hoy mismo, y no creo que para celebrar nuestro cumpleaños bloguístico, el diario ABC promueve el grosero mito de magia representativa llamado "reflexología podal", mientras que El País (diario en caída libre) difunde otro grosero mito de magia representativa llamado "auriculoacupuntura".


La lucha contra la ciencia de los ya antiguos charlatanes ha dado tristes frutos especialmente en los espacios de la salud, donde a la ignorancia se ha sumado la paranoia no sólo para promover pseudoterapias delirantes, sino para provocar un rechazo a la medicina basada en evidencias cuyo resultado inmediato es el dolor, la muerte y el sufrimiento de muchas víctimas. Tanto el fallecimiento de Steve Jobs como los nuevos brotes de enfermedades infantiles ya olvidadas al menos en los países opulentos (como la polio, la varicela, el sarampión y la tos ferina) resultado de movimientos antivacunas irracionales son polvos de los lodos de quienes durante años han arrojado su basura mental contra el conocimiento científico para justificar sus majaderías, su propia ignorancia y su arrogancia, por desgracia utilizando los medios que nos ha dado la ciencia, como la televisión, la radio e Internet, porque si fueran honestos utilizarían únicamente la telepatía.

También, por contra, en estos años han surgido y se han consolidado muchas otras opciones de divulgación científica y promoción del pensamiento racional. Algunas individuales de amigos y desconocidos, otras colectivas, de algunas somos parte, como el blog colectivo Naukas, y otras a las que apoyamos, como la agencia SINC o la página de ciencia Materia. De este blog surgió la colaboración con el diario bilbaíno El Correo, en cuyo suplemento "Territorios de la cultura" escribimos una página de ciencia semanal desde marzo de 2006 y cuyos artículos (más de 360 a la fecha) se reeditan en el blog Los expedientes Occam.  Además, somos parte de iniciativas de divulgación de la ciencia en dos continentes, la SOMEDICyT (Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica) y la AECC (Asociación Española de Comunicación Científica), y de la iniciativa contra la charlatanería y por la razón que es el Círculo Escéptico.

Y repetimos:

  • No se debe creer ninguna afirmación, por emocionante que sea, sin pruebas. No se debe comprar ninguna idea sin someterla a un cuestionamiento riguroso.
  • La ciencia, el conocimiento y su método no son patrimonio ni coto exclusivo de los científicos, del mismo modo que el deporte no es sólo para los deportistas profesionales. No importa lo que le digan los charlatanes, usted no tiene que ser matemático para aprender a hacer cuentas correctamente y disfrutar del beneficio de que no le vean la cara con el vuelto.
  • La ignorancia y la irracionalidad esclavizan, destruyen y matan. El conocimiento libera.
  • Los charlatanes están allí, con las más diversas máscaras, honrados y pillastres, sinceros y farsantes, negociantes y voluntarios, movidos por nobles deseos o por bajos intereses, actuando por amor o por odio. Todos tienen un enemigo común y no es este blog: es el peligro de que la gente se informe, cuestione y se atreva a pensar críticamente sobre sus afirmaciones y sus acciones. Nada más. Y nada menos 
Y seguimos.