octubre 27, 2013

Seguimos: censurado un artículo sobre transgénicos y sociedad

Celebraba yo hace un par de días con un "sí se puede" en Twitter la publicación del artículo "Ecologismo y transgénicos, una propuesta desde la izquierda" firmado por Juan Segovia, en la página de Mundo Obrero, publicación del Partido Comunista de España, un integrante de Izquierda Unida. 
La celebración se debía a que, como hombre de izquierda que siempre he sido, he lamentado incansablemente que ciertos grupos, partidos y personas de la izquierda se hayan aliado a una serie de posiciones reaccionarias, anticientíficas, irracionales, conservadoras y preternaturalistas que se fingen progresistas:  la antimedicina, los movimientos antivacunas, el posmodernismo relativista, el idealismo, diversos espiritualismos, el new age en su conjunto y, sobre todo, el pseudoecologismo misantrópico anticientífico (y especialmente la posición antitransgénicos que se opone a una tecnología aduciendo que la usan unas empresas que juzga malvadas, y pretende su prohibición antes que su apropiación por parte de los agricultores, los investigadores independientes, las universidades y las instituciones estatales y cooperativas que más se podrían beneficiar de esta tecnología si se le usa con visión social). 
No me identifico con el PCE ni con IU por motivos que no vienen al caso, pero los considero compañeros en la lucha por un mundo más justo, más libre, más igualitario y más fraternal, y he apoyado en su momento la lucha de militantes de IU por conseguir que su organización rechace las pseudociencias, así como espero que otros partidos progresistas lo hagan más temprano que tarde. 
Mi celebración, y la de muchos otros, se ha ido al pozo al descubrirse que hoy el artículo de Juan Segovia ha desaparecido de Mundo Obrero, según relata Eparquio Delgado, promotor de la resolución sobre pseudociencias de IU. No sé quién ni por qué ha decidido impedir que otras personas lean las consideraciones de Juan, pero como en otros casos (por ejemplo, la censura sufrida por este mismo blog hace unos días por parte de Banca Triodos), la libertad de información, expresión y opinión me parece el principio esencial desde el que se construye el pensamiento de avanzada. Sin estar de acuerdo con todas las posiciones de Juan, pues, pero sí con muchas, me toca ahora hacer en este blog un reflejo de su artículo, para que usted lo pueda leer, considerar, comentar y reflexionar sobre él libremente. El artículo se puede leer también en el blog de Eparquio y en la caché de Google aquí.
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Ecologismo y transgénicos: una propuesta desde la izquierda

La actual agricultura ecológica no es hoy en día una alternativa, sino una parte más del modelo capitalista de explotación agrario que tiene como público a las clases más pudientes de dicho sistema.

Por Juan Segovia. Militante del PCA e IU-Andalucía, miembro del grupo promotor del Área de Ciencia en IU.

Enlaces relacionados: La ciencia no es el problema

Parece haber una guerra abierta del movimiento ecologista en general y de los partidarios de la “agricultura ecológica” en particular contra una tecnología conocida como ingeniería genética, y más concretamente contra los organismos genéticamente modificados, los famosos transgénicos. Los enemigos de esta tecnología sostienen que dichos organismos son potencialmente peligrosos para el medio ambiente y el consumo humano y que su producción lleva al agricultor a perder control sobre sus productos en favor de multinacionales como Monsanto.

En cambio los defensores de los organismos genéticamente modificados (entre los que me encuentro) sostenemos que no hay estudios que demuestren la supuesta peligrosidad de estos organismos (lo que no quita que pueda haber algún estudio concreto de algún organismo concreto, en situaciones experimentales muy concretas). A esta falta de pruebas sobre la peligrosidad se suman las numerosas pruebas en sentido contrario, como la que apuntan que estos organismos pueden contribuir a mejorar el medio ambiente, ya sea gracias a la capacidad de algunos para resistir a las plagas (lo que conlleva un menor uso de pesticidas), la menor necesidad de agua para su producción en otros casos y un largo etcétera de mejoras que hacen que los cultivos sean más resistentes y productivos. A estas ventajas medioambientales se suman también otras para la salud humana. Un buen ejemplo de ello es el arroz dorado, que de ser producido en grandes cantidades podría evitar más de un millón de casos de ceguera al año por déficit de beta-carotenos en Asia, o el trigo sin gluten que recientemente se ha desarrollado en la Universidad de Córdoba.

En cuanto al tema de la dependencia tecnológica de multinacionales, debemos recordar que la agricultura mundial ya dependía de estas mismas multinacionales antes de que existieran los transgénicos y por lo tanto estos no pueden ser nunca la causa de esta dependencia. No se trata de estar en contra de esta tecnología como forma de oponerse a las multinacionales, de la misma forma que nuestra lucha contra los abusos de Microsoft o Apple no nos llevan a estar en contra de la informática sino a apostar por el software libre y gratuito. De la misma forma, en agricultura deberíamos apostar por algo parecido, un sistema público de desarrollo de esta tecnología que permita al agricultor acceder a la misma libremente, reduciendo o eliminando la actual dependencia con las multinacionales. Un camino que ya han iniciado muchos países, como Cuba, donde el estado financia la investigación sobre semillas transgénicas que posteriormente llegarán a los agricultores a precio de semillas corrientes. Gracias a esta tecnología, Cuba ha comenzado a cultivar un maíz resistente a la principal plaga de la isla, reduciendo su dependencia del maíz de importación y por lo tanto mejorando su soberanía alimentaria.

Sin embargo, el análisis básico de los ecologistas sobre el modelo agrícola actual es sustancialmente correcto: El sistema de explotación capitalista de la agricultura es un modelo insostenible desde el punto de vista medioambiental que está generando numerosos problemas como la erosión y pérdida del suelo, la contaminación de ríos y acuíferos por culpa de los abonos nitrogenados inorgánicos y de pesticidas, pasando por la desecación de esos mismos acuíferos, la generación de residuos sólidos, la deforestación de grandes zonas de selva tropical para obtener tierras de labor, etc. A todo esto debemos sumar que el actual modelo agrícola es socialmente injusto por que dificulta la supervivencia a los pequeños agricultores y favorece que a las multinacionales acaparar cada vez mayor parte del pastel; haciendo que los pueblos sean cada vez más dependientes de estas compañías y convirtiendo la alimentación en un producto para especular en lugar de un Derecho Humano con el criminal resultado de que millones de personas mueran de hambre. no por la falta de producción de alimentos sino a causa de esa especulación que tan vilmente enriquece a unos pocos.

Frente a este modelo, la respuesta ha sido la agricultura mal llamada ecológica u orgánica, cuyos heterodoxos planteamientos pueden ir desde posturas más o menos basadas en propuestas racionales que se apoyan en investigaciones científicas serias hasta en las ideas metafísicos de ciertos grupos, amantes de concepciones esotéricas sobre “lo natural” que defienden la vuelta a un supuesto pasado idílico en el que vivíamos en “armonía con la naturaleza”. Si bien de los planteamientos de estos últimos poco se puede sacar de utilidad, lo cierto es que gracias a los primeros tenemos conceptos tan valiosos como el de lucha integrada contra las plagas, la combinación de cultivos para aumentar la resistencia frente a enfermedades, el compostaje, la protección del suelo mediante setos y/o técnicas de laboreo adecuadas y otras propuestas que suponen una valiosa contribución a un futuro modelo de agricultura sostenible que garantice el derecho de la humanidad a una alimentación sana y de calidad. Muchos de los defensores de la tecnología transgénica califican a la agricultura ecológica de anticientífica y a sus partidarios de tecnófobos radicales que rechazan irracionalmente el avance tecnológico. Postura esta última irracional, absurda e insostenible, ya que si bien es cierto que dentro de este movimiento hay mucho new age pasado de peyote; lo cierto es que, como reza el dicho, no todo el monte es orégano y agricultores ecológicos hay de muy diverso pelaje: desde luditas radicales a simples agricultores convencionales que ven una oportunidad de conseguir con la moda de "lo orgánico" mejores mercados y un precio más justo por su producto. No obstante, la mayoría de ellos comparten una preocupación genuina por el medio ambiente y la búsqueda de un modelo agrícola alternativo que sea medioambientalmente sostenible y que garantice la soberanía alimentaria de los pueblos. Algo con lo que desde un planteamiento de izquierdas difícilmente puede estarse en contra.

Desgraciadamente, hoy en día estas técnicas por si solas no pueden competir ni de lejos en producción con las de la agricultura tradicional. El producto ecológico es un producto caro que sólo tiene futuro gracias a un sector de la población que posee dos características muy específicas: un poder adquisitivo suficiente para poder hacer frente al sobreprecio que supone esta forma de explotación y la creencia de que estos productos son mejores para su salud personal o que dicho producto tiene ciertas cualidades organolépticas superiores (el consabido tomate “que sabe a tomate de los de antes”) que le lleva a pagar ese sobreprecio. Así, lo que en principio pretende ser una respuesta contra la agricultura capitalista, acaba siendo integrado en este sistema como (ironías de la vida) un producto de lujo. A esto ha contribuido enormemente el hecho de que para considerar a un producto como “ecológico” no tiene que probar que es ambientalmente sostenible, sino solamente que en su producción no se han utilizado productos químicos de síntesis. Es decir, que unos kiwis producidos en Nueva Zelanda sin productos químicos de síntesis y transportados a Europa por avión obtendrían su sello de orgánicos pese a que la huella ecológica debida a ese transporte por avión sea posiblemente muy superior a la de cualquier producto cultivado en las cercanías del lugar de consumo, sea o no orgánico. De la misma forma, será considerado ecológico un producto abonado con abonos orgánicos, aunque estos sean utilizados excesivamente y contaminen (que también pueden) un cauce de agua próximo.

Debemos entender que la actual agricultura ecológica no es hoy en día una alternativa, sino una parte más del modelo capitalista de explotación agrario, que con el marketing de la defensa de "lo natural" tiene como público objetivo a las clases más pudientes de dicho sistema. Plantear una batalla agricultura ecológica contra convencional carece de sentido pues ambas se encuentran integradas en el modelo de mercado capitalista, cada una dirigida a grupos de consumidores diferentes, uno más generalizado y el otro más especializado y pudiente. Frente a esto debemos plantearnos un modelo de producción agraria diferente que sea realmente sostenible para el planeta, que permita garantizar la soberanía alimentaria de los pueblos y una buena calidad de vida al agricultor, y que al mismo tiempo proporcione alimentos de calidad a un coste asequible para cualquier persona. Un modelo así requiere tener en cuenta una gran cantidad de factores, desde los sociales y económicos relacionadas con los medios de producción y la propiedad de la tierra hasta los relacionados con los métodos de producción, como las técnicas de cultivo para emplear o la selección de plantas adecuadas. En este modelo sostenible los transgénicos son una herramienta agrícola más que contribuyen con semillas más resistentes tanto a enfermedades y plagas como a sequías o heladas. Desde esta perspectiva basada en el concepto de producción integrada sostenible, la soberanía alimentaria de los pueblos y la consideración del derecho a comer como un derecho humano fundamental que debe ser garantizado por los poderes públicos mundiales, los cultivos transgénicos son perfectamente compatibles con los planteamientos ecologistas, pudiendo convertirse en una tecnología extremadamente valiosa en la consecución de esos objetivos.

octubre 24, 2013

La censura de Banca Triodos

Al final de esta entrada, actualización al jueves 24: 20:30 horas, sobre las acusaciones de Triodos.
La entrada que hoy 26 de octubre sigue sin poderse leer en el dominio .es de Blogspot (http://charlatanes.blogspot.com.es), se puede leer en otros dominios como http://charlatanes.blogspot.fr, http://charlatanes.blogspot.it, http://charlatanes.blogspot.co.uk, etc. y además en estos solidarios blogs y páginas que la han reproducido con comentarios de sus autores y que también tendrá que censurar Triodos si pretende ser coherente:
  1. De razones y sin razones
  2. Eparquio Delgado 
  3. El fondo del asunto
  4. GOLEM blog 
  5. Círculo Escéptico
  6. El viaje de Lonjho
  7. Fundación para la razón y la ciencia Richard Dawkins 
  8. Carlos García Arcos
  9. Tiburcia y TheJab 
  10. Gotitas de vida 
  11. Los productos naturales, ¡vaya timo! 
  12. Un cafelito a las once - 1C11
  13. Física de película
  14. El teleoperador
  15. Ahuramazda 
  16. The Fuente Palmera Times
  17. Todo lo que sea verdad 
  18. Afán por saber 
  19. Dani Boinc 
  20. La ciència pren la paraula 
  21. Contra molinos de viento
  22. Paperblog 
  23. Diario de un ateo 
  24. ARP-SAPC 
  25. Magufobusters 
  26. El blog de Martín  
Además cuentan la historia en sus entradas los blogs Mitos y fraudesStargazer, La mentira está ahí afuera y Magonia, blog éste que además ya ha sido veladamente amenazado en el muro de Triodos de FB (ver al final de la entrada). Gracias a todos no por mí, claro, sino por estar del lado de la libre expresión de las opiniones y el libre debate de los asuntos que finalmente son de interés público.)
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El 12 de octubre publiqué una entrada llamada "El ataque a la educación y las escuelas Waldorf", contando algo sobre estas escuelas y su pedagogía, que es producto de los delirios de un ocultista austriaco de principios del siglo XX, Rudolf Steiner, cuya secta "antroposofía", derivada de la teosofía de la extraordinaria impostora Helena Petrovna Blavatsky, es dueña de empresas tan diferentes como Weleda (pseudomedicamentos), Démeter (certificadora de la absurda "agricultura biodinámica" inventada también por Steiner), Dr. Hauschka (cosméticos), Triodos Bank y otras.

Si usted está accediendo a este blog desde algún dominio que no sea .es (de España), seguramente podrá ver sin problemas esa entrada aquí. La entrada se ve desde los dominios de Blogger en todo el mundo (he revisado .co.uk, .fr, .mx y otras) pero no en España.

¿El motivo?


Triodos Bank ha denunciado ante Blogger que esa entrada viola sus derechos y Blogger, siguiendo su política y más ante el enorme poder de un banco, simplemente ha bloqueado su visibilidad en España y ha amenazado al autor de este blog con una advertencia legal que aún no se ha enviado, según el sitio Chilling Effects.

Desde que publiqué la entrada "Antroposofía, la secta y su banco (Triodos)", la posición expresada por el banco (que nunca se ha puesto en comunicación conmigo) en un comentario de Menéame y en el blog de Joan Melé es que Banca Triodos no tiene relación con la antroposofía, y que es una celestial coincidencia que sus accionistas sean de la secta, que los administradores de la sociedad accionaria sean parte de la secta y que muchos de sus directivos también, ya que ellos libremente deciden seguir esa religión concreta pero no pretenden promoverla desde la empresa.

Si tal es el caso, la duda es qué tiene que ver Banca Triodos con las escuelas Waldorf. Las escuelas fueron creadas por Steiner y mantienen todos los principios de la secta antroposofica en la enseñanza de los niños que caen en sus manos, como se denunciaba en esa entrada. El único punto de contacto de Triodos y las escuelas Waldorf es precisamente la secta a la que Triodos afirma no pertenecer.

Curioso, ¿no?

Entretanto, eliminación sumaria de la entrada y cero comunicación por parte del banco. Porque si efectivamente hubiera yo violentado sus derechos de modo inadvertido, habría bastado un correo de Triodos para que yo retirara las partes que así lo hicieran. Y es que yo intento realmente ser un periodista y un bloguero ético y serio.

Actualización al jueves 24: 20:30 horas: Me avisan que Triodos Bank ha dado algo que creen que es una explicación en su página de Facebook: 

 
El banco sigue sin hablar conmigo, pero con gusto les respondo. El blog no permite comentarios desde que fue objeto de un ataque de unos delirantes ocultistas, y la denuncia correspondiente consta ante la Policía Nacional de España y ante la Procuraduría General de la República Mexicana y está disponible públicamente. Fue la Policía Nacional la que me indicó que lo conveniente era cerrar los comentarios, y así lo hice. 
No he hecho "alusiones personales", he relatado lo que hacen algunos directivos de Triodos Bank, basándome en documentos públicos que constan en Internet y a los cuales siempre he hecho referencia y he enlazado. Y mucho menos he "ofendido" a nadie, aunque si alguien se siente ofendido no es más que problema de él, subjetivo y personal.
No he cesado de hacer alusiones a esa entrada (que no artículo, la diferencia no es poca) porque me parece de salud pública que se conozcan las relaciones que tienen los bancos con ciertas instituciones u organizaciones, especialmente de carácter místico o espiritual, y supersticiones o creencias que pueden dirigir los intereses de ciertas empresas. La gente tiene derecho a estar informada y a tomar sus decisiones con base en esa información. 
Si no saben mis razones, quizá fuera bueno que leyeran la descripción de este blog: "Cuestionamientos al pensamiento mágico (como el del gurú antroposófico Steiner), la irracionalidad cómoda (como la que sustituye la información y el conocimiento con afirmaciones fantasiosas y falsas), el embuste paranormal (como inventarse una agricultura, una banca, una medicina y una cosmética basándose en un supuesto superpoder de un gurú para consultar el "registro akáshico" de existencia no demostrada) y otras fantasías perjudiciales (como las que pretenden hacer clarividentes a los niños, contarles falsedades, promover el rechazo a las vacunas y el uso a cambio de la homeopatía, poniendo en grave riesgo la salud de los niños, entre otros ejemplos) a cargo de Mauricio-José Schwarz." 
A falta de comentarios en el blog, por cierto, está en la columna derecha del blog una nota bien visible que indica a qué correo electrónico se pueden comunicar conmigo, ya que nunca me he escondido como lo hace quien responde acusándome sin pruebas de diversas faltas.

octubre 18, 2013

Revista Naukas Nº 3


Este blog tiene asuntos pendientes a montones con el equipo de divulgadores, entusiastas y buenas personas de Naukas, un equipo que va desde los cuatro fantásticos que están al frente picando piedra hasta quienes los apoyan desde las instituciones educativas y científicas y pasando, claro por los más de cien colaboradores que hacen de ese blog un referente en la divulgación científica española.

Entre los pendientes, una entrada sobre Naukas en Bilbao a fines de septiembre y sobre la participación de un grupo de nosotros en la impresionante reunión "Passion for knowledge" en Donosti, donde tuvimos la oportunidad de hablarle a un público apasionado por la ciencia que incluía a varios Premios Nobel. Y una entrada para la próxima semana sobre una de las grandes chifladuras conspiranoicas.

Pero esto es más urgente, porque los dos números anteriores de la revista Naukas volaron y ahora hay quien los busca por las ferias del libro y congresos científicos haciendo un convincente cosplay de Walking Dead, porque los ejemplares impresos ya son más bien asunto de tráfico entre coleccionistas de alto nivel, porque se agotaron, porque los autores tienen mucho qué decir y lo dicen muy bien y porque no hay otra revista así en España.

Y debería haberla todos los meses.

Y en ejemplares suficientes para que no tengan que acabar como joyas de eBay porque se imprimieron sólo las que logró hacer el crowdfunding.

Pero lo que hay es, de cuando en cuando y según el favor del viento y los tiempos de cada uno y el voluntarismo y el robarle tiempo a todolodemás un número de la revista Naukas. Ahora está activo el crowdfunding del número 3 y usted puede obtenerla haciendo clic aquí y participando en el crowdfunding.

¿Qué obtiene en la revista? Desde una historia de la agricultura a cargo de José Miguel Mulet hasta un análisis de la medicina en la ciencia ficción de Julián Palacios. Desde un repaso a los escenarios apocalípticos posibles de Sergio L. Palacios hasta una explicación de cómo las matemáticas ayudan a enfrentar los desastres naturales a cargo de Natalia Ruiz Zelmanovitch.... o cómo el hombre aprendió a pintar la tierra explicado por Miguel García Álvarez, qué es la reprogramación celular contado por Manuel Collado, lo que sabemos de la memoria y sus trampas en palabras de Esther Samper, datos sobre nanotecnología alimentaria aportados por José Manuel López Nicolás, revelaciones sobre las aquoporinas y la cura de la malaria por Lucas Sánchez y los problemas del viaje más rápido que la luz analizados por Mario Herrero-Valea.

Investigadores, científicos, divulgadores, todos autores de sus respectivos blogs donde luchan por alfabetizarnos más sobre ciencia.

Y obtiene los dos primeros números en formato .pdf.

Y el conocimiento de que está apoyando a la divulgación de la ciencia y el conocimiento, que no es poca cosa.

octubre 16, 2013

Carta al defensor del lector: ¿Curación del cáncer? ¿Y las pruebas?

Envío la siguiente carta al Defensor del Lector de El País, (defensor@elpais.es) con no muchas esperanzas después de la anterior ocasión en que le escribimos  y la respuesta que nos propinó acudiendo a la falacia de que ciertos hechos científicos deben ser asumidos como "cuestión de opiniones" sin atender a los hechos, datos y evidencias.

Por supuesto, más esperanzas habrá si usted, lectora, lector, manda su propia carta a don Tomás Delclós pidiéndole una reacción ante este desaguisado.

El País, 14 de octubre de 2013.


Estimado señor Delclós,

Me vuelvo a dirigir a usted con relación a la inquietante entrevista titulada "Mi cura del cáncer fue un milagro muy currado", publicada el pasado 16 de octubre en la sección de S moda y bajo las etiquetas "Alimentación Bienestar Cáncer Dietas Salud". La autora de la entrevista es una adepta del budismo y profesora de yoga, Natalia Martín Cantero, que entrevista a Odile Fernández, que se presenta como médico y que ofrece al público ni más ni menos que una "cura del cáncer" absolutamente caprichosa, especulativa y ausente de pruebas, pero cuya eficacia afirma con el evidente objeto de vender su libro Alimentación anticáncer, junto con Mis recetas anticáncer y  Guía práctica alimentación anticáncer (sic), de conseguir clientes para sus Cursos Online de Alimentación Anticáncer (vídeos de 74 euros) y sus conferencias, todo lo cual configura cuando menos el aspecto de un negocio bien engrasado, basado en su totalidad en las afirmaciones de la Doctora Odile Fernández y en cierto respeto gratuito por su calidad de médico.


Tanto en los libros como en la entrevista, la afirmación principal de Odile Fernández es que en 2010 padeció un cáncer con metástasis y se curó mediante una dieta que inventó sobre la marcha, sin conocimientos especiales de nutriología y oncología. Asegura que pese a que fue sometida a un tratamiento oncológico (ese tratamiento que hoy, demostrablemente, salva cada día más personas y cura cada vez más casos de cáncer), lo que la curó fue una mezcla asombrosa de cambios en su dieta y una "actitud positiva". Por ello, dejó de practicar la medicina y se dedica a comercializar su terapia mágica.

Lo que parece extraordinario es que El País no haya acudido ni siquiera (y hay mucho más), ni siquiera al oncólogo tratante para que éste diera su versión de cuál fue el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de Odile Fernández, y que diera su opinión sobre la influencia de la dieta imaginada por la entrevistada. Después de todo, ella es médico de familia, y su opinión sobre el curso de tratamiento es necesariamente menos informada que la del especialista que día a día combate al cáncer en sus muy diversas formas.

Porque la realidad es que, hasta la fecha, ninguna de las curas milagrosas de cáncer ha demostrado curar el cáncer. De hecho, la Doctora Fernández no ofrece como sustento a su esfuerzo de márketing, ningún estudio. Quiere, y la entrevistadora le ayuda dejando de lado cualquier pretensión de ética periodística, asegurarnos que su interpretación sesgada de su caso particular es modelo a seguir para todos los enfermos de cáncer.

Le remito a usted al indignado y sólidamente fundamentado blog del reconocido investigador español José Manuel López Nicolás, especialista precisamente en bioquímica, biotecnología, nutrición y tecnología de los alimentos, que en la entrada Las 13 asombrosas recetas anticáncer de una médico y el papel de los medios de comunicación pone los puntos sobre las íes respecto de la escandalosa falta a la verdad y a la ética que implica esta publicación. Porque no se trata de que alguien "demuestre" que Odile Fernández se equivoca, no. Se trata de que ella, en su proceloso esfuerzo de negocios, no ha demostrado saber cómo se cura el cáncer. No ha demostrado tener conocimientos de los que no dispongan los oncólogos y los investigadores del mundo entero, no ha demostrado disponer de secretos que no está compartiendo con las víctimas del cáncer la Asociación Española Contra el Cáncer.

No se ha contrastado nada de lo que afirma la entrevistada. Simplemente se le ha hecho publicidad en desmedro de la verdad, de los interesados, de los pacientes de cáncer y del lector en general. Cuando mucho, entrevistada y entrevistadora se regodean en la falacia del "a mí me funciona", donde una persona asegura, sin tener medios para constatarlo con certeza, que la causa de su curación fue uno solo de los miles de factores que podrían serlo. En este caso, la autora desprecia la quimioterapia, otros factores ambientales, las remisiones espontáneas, las características específicas de su cuerpo y literalmente miles de cosas más para asegurar que la causa de su curación fue su dieta. La base de la ciencia (y del periodismo, claro) es saber que correlación no es causación.

Y que para hacer afirmaciones así de contundentes, nuestra sociedad exige que se aporten pruebas igual de contundentes: de laboratorio, clínicas, controladas, rigurosas, autorizadas por comités éticos y verificadas independientemente que nos permitan saber con razonable certeza que una terapia es eficaz y segura para su aplicación. El método normal de la ciencia y la medicina se lo salta a la torera Odile Fernández, y El País, en lugar de denunciar, aplaude y promueve.

Como cualquier periodista más o menos informado sobre temas de salud debe saber, lo que vende Odile Fernández es un pastiche de las más comunes y bastas supersticiones del new age y la pseudomedicina relacionadas con el cáncer, que pretenden simplificar una afección extremadamente compleja, ofrecer esperanza y curaciones milagrosas, y depredar a las víctimas de cáncer con vocación carroñera y absoluta falta de respeto a su vida y su dignidad, ya no sólo a los hechos que sí conocemos sobre esta clase de enfermedades, según nos dicen todos los que se dedican a ella profesionalmente.

Piense usted si fuera cierto cuanto afirma esta persona: el cáncer se abatiría, simplemente tomando gazpachos podríamos combatir a una clase complejísima de enfermedades muy distintas agrupadas genéricamente bajo la denominación de "cáncer" y que matan a más de 370 mil personas en España todos los años, según datos del Centro Nacional de Epidemiología. Sería la más grande revolución científica desde Pasteur, sería un Premio Nobel para Odile Fernández y la salvación de millones y millones de vidas. En cuyo caso la señora Fernández estaría siendo objeto de celebraciones en las agrupaciones y revistas profesionales dedicadas al cáncer y no estaría vendiendo libros y cursos como cualquier gurú.

Quiero por tanto expresar mi reproche y desagrado por esta pieza, que da a quienes padecen cáncer, y a quienes les rodean, la promesa de soluciones mágicas y sencillas, como lo han hecho desde tiempo inmemorial los vendedores de pócimas milagrosas, bálsamos de Fierabrás y panaceas de cartón piedra. Que un medio como El País nuevamente se convierta en cómplice de este engaño debería ser motivo de vergüenza, y espero que usted así lo comprenda y lo exprese públicamente en una disculpa a quienes viven día a día combatiendo el cáncer en laboratorios de investigación y en la práctica clínica con pacientes reales, y a estos mismos pacientes por tratar con tanta frivolidad, irresponsabilidad y falta de ética los asuntos de los que dependen su salud, su bienestar y, en última instancia, sus vidas.

Atentamente,
Mauricio-José Schwarz

octubre 12, 2013

La entrada no está disponible.

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